Los días previos a las vacaciones suelen ser de gran actividad, al menos en lo que a mí concierne. Tal vez por ello suelo optar por tomarlas en junio/julio y trabajar en agosto, momento en que me cunde el trabajo como si fueran tres meses.
Pero este año no ha podido ser y, pese a empezar los días de descanso el 21 de julio, gran parte de este mes me lo he comido y, con él, toda su actividad.
Bueno, pues esta semana solo tengo dos cosillas (además de lo habitual), pero grandes:
Por un lado estaré por el Virtual Educa, congreso máximo de e-learning de Hispanoamérica, al igual que informan Antonio Novo y Gabriel del Molino. Supongo que nos veremos por ahí.
Por otro, el miércoles estaré en La Bañeza (León) en el “Curso de Técnicas y métodos de gestión y respuesta a incidentes de seguridad en red” (ver programa) invitado por el INTECO (Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación) y organizado por la Universidad de León y ese mismo instituto.
A la vuelta, cojo las vacaciones y espero sacar un poquito de tiempo para informaros.
Pues sí, declaro que no me gusta mucho el fútbol, aunque tampoco sea del Comité Antifútbol (ni del comité antitaurino, ni de ningún otro anti). Entiendo, eso sí, ese gusanillo de ver jugar a la selección y el ambiente que conlleva (en algunos casos terminando en insoportable euforia), pero no soporto el griterío, cánticos y banderas que suelen acompañar.
También declaro que mi sonrisa surge cuando imagino, de manera perversa, a los chicos de ETA o PCTV viendo el partido y, en su interior, salirles un ¡España, España! maldito, acompañando las paradas de Iker Casillas.
Pero es que, además de no gustar, ayer tenía otra inaguantable actividad: acompañar a mi hijo Ángel a ver un absurdo espectáculo de Pressing Catch (absurdo porque si ya lo es cuando participan las figurillas, imaginaos como será cuando los protagonistas son conocidos por sus abuelas).
En fin, espero buscar actividades más creativas e interesantes para la final del domingo.
Ya comenté lo loco que me volvió la visualización de esta bitácora con el tema Mandigo por algún error que nunca llegué a descubrir del todo. Lo decía en Wordpress, Mandigo, los virus y los misterios el pasado 6 de mayo y al final tuve que optar por poner otro tema (en concreto Talian)
Hoy, veo que ha salido la última versión de Mandigo (la 1.35), la pruebo y funciona tanto en Firefox como en Explorer. ¡Al fin!
En la primera parte comentábamos cómo empezar a obtener datos, centrándolo en las entrevistas familiares y en el registro civil. Por su parte, en la segunda, comenzábamos a ver qué fuentes documentales nos pueden servir para nuestro fin, enfocando la importancia de los libros eclesiásticos.
Aunque volveré a este tipo de documentos de la Iglesia más adelante, en esta tercera parte comentaremos uno de los tipos de fuente documental más utilizado al comenzar estas investigaciones: los censos o padrones municipales.
Los censos y padrones municipales
Podemos catalogar los censos y padrones como fuentes documentales civiles. Desde finales del siglo XIX se establecieron algunos censos electorales, siendo uno de los más amplios y antiguos el de 1890, establecido según Ley del Ministerio de la Gobernación “por la que se establece la obligatoriedad de estar censado y cómo hacer el censo”. Esta ley la podéis encontrar en la Gaceta de Madrid (lo que ahora llamamos Boletín Oficial del Estado BOE), en concreto en fecha 29 de junio de 1890, Gaceta de Madrid 180, páginas 901 a 908.
En este y en otros censos posteriores, se establece cómo realizar el censo, correspondiendo únicamente a varones mayores de edad (entonces mayores de 25 años). Tendremos que esperar a la Segundo República para tener censos con mujeres.
Genealógicamente esta fuente de información es parcial pero interesante. Parcial porque únicamente encontraremos a los ascendientes masculinos de nuestras familias, pero interesante porque se nos dará información más allá de la puramente genealógica: domicilio, profesión, si sabe leer o escribir, etc.
Uno de los problemas fundamentales de esta fuente de información es el de su escasa antigüedad, ya que difícilmente encontraremos censos anteriores a la fecha indicada, aunque en algún caso sí. Tener datos de 1890 supone disponer de información de nuestros abuelos o bisabuelos, cosa que seguramente ya tendremos con nuestro primer tipo de investigación (oral y del registro civil). Además un censo o un padrón nos dice que en esa fecha vivía una persona en concreto en ese lugar, pero no nos aporta dónde nació (fundamental para seguir con nuestro árbol) ni quiénes eran sus padres o abuelos.
La forma de obtener censos es relativamente sencilla: suelen encontrarse en Archivos Históricos Provinciales de las distintas provincias. En algún caso también se encuentran en ayuntamientos u otros archivos, pero por ejemplo en el caso de Zaragoza, los encontraremos en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza (C/ Diego Dormer, 8 50001 Zaragoza, tfno. 976397566, ahpz@aragob.es, ver localización). Allí bastará con dirigirnos a la recepción y pedir el municipio y año que deseemos estudiar; nos dejarán acceso a los microfilms (de muy fácil uso) y podremos sacar las copias en papel que deseemos (bajo una pequeña tasa).
Desde hace algún tiempo, en la Asociación AragónGen, estamos digitalizando los censos que disponemos los asociados y publicándolos en la sección privada de nuestra web. Esto nos permite la consulta de los mismos pero también buscar apellidos, profesiones y datos estadísticos que iremos trabajando y que, más adelante, servirán para una publicación.
Pues sí, tras tres años de obras, molestias, polvo, destrozos, construcciones, moles faraónicas y pequeños sarcófagos secretos, llegó la Expo.
La inauguración me pillo en casa (ya se sabe, niño pequeño, madrugón al día siguiente, etc.) y tomé un poquito de vídeo cutre desde la terraza.
Pasado el fin de semana fuera, hemos ido los tres días (bono noche ad hoc) y sentimientos contradictorios: amabilidad mucha; aspecto en algunos edificios imponente, en otros discreto; contenidos flojitos hasta ahora (sólo he visto pabellones nacionales), alguno incluso malo, directamente; actuaciones buenas (excelente “Hombre vertiente”); y conciertos, por ver…
A pesar de saberlo, tengo cierta desilusión por los pabellones de países. Posiblemente el problema es el recuerdo de los colosales pabellones de Sevilla 92, que ahora son pequeños bazares, en la mayor parte de los casos.
Pero no puedo opinar de mucho más. La organización, de momento, excelente.
Enhorabuena a quien le toca y ya iremos comentando.
Toda una sorpresa, la verdad. He ido esta tarde con mi disfraz más pulido de bitacorero (quien lo iba a decir, vamos) a la presentación de la nueva radio Aragón Radio 2 que comentaba ayer y me encuentro con que me quedaba corto en casi todo. Y es que veo que el proyecto va más allá de lo que se ve (me decía Emiliano, director técnico de CARTV, que ahora solo se ve un 15% de lo que se va a poner en marcha), que es como tiene que ser, actual, comprometido, con vocación de servicio (varias veces repetido por Rosa, directora de Aragón Radio, que además se lo cree, bendita sea), con elementos Web 2.0 ó 3.0 o lo que sea, etc. y que, la verdad, hay unos pedazo de profesionales detrás.
Por eso uno se alegra, motiva que en esta comunidad tan dada a veces a la mediocridad y el desánimo, encontrar a gente que trabaja y bien, tanto en el propio ente como los que han colaborado (que han sido muchos).
Desde que conocí, hace un par de semanas o tres, la nueva radio por Internet Aragón Radio 2, es mi onda habitual en el trabajo. Reúne unas cuantas características que me resultan atractivas: música agradable, posibilidad de ver la programación de canciones, abundantes podcast, informativos breves y, especialmente interesante y novedoso, una web bien desarrollada e integrada con lo que debe ser la Web hoy en día. Y, como no podía ser de otro modo, con una bitácora interesante.
Y me comunica Rosa Pellicero (¿de dónde ha sacado mi dirección?) que el jueves 12 nos la presentan a nosotros los bitacoreros. Pues nada, que intentaré sacar un ratito para tomar una cerveza, ver amigos, conocer a la gente de la radio y visitar las instalaciones.
El lunes y martes (9 y 10 de junio de 2008) han realizado una muestra de danza los chicos del Conservatorio Profesional de Danza de Zaragoza en el Teatro Principal. Esto sirve como botón de muestra del encomiable trabajo que realizan estos niños que sacrifican buena parte de su tiempo libre en esta actividad artística.
Entre todos ellos, mi hija Lucía de 12 años, para mí, claro, es un ejemplo. Su capacidad de sacrificio me admira cada día y se empeña en continuar pese a todos los pesares. Compartimos esas calamidades pero una vez al año se nos “cae la baba” viendo a las artistas.
Dejo la actuación de ayer de 3º de Educación Elemental (donde está Lucía):
Disculpad la falta de calidad pero sirva como simple homenaje.
Me llamo Antonio y tengo cuarentaytantos. Trabajo como profesional TIC en una empresa de Zaragoza. Casado, dos hijos y una vida muy normal...
Algunas aficiones confesables y otras inconfesables. Genealogía, fotografía, montaña, deporte, lectura y la convergencia afición-profesión: sistemas, Internet, programación, ...
Alguna pasión: mi tierra, Aragón; y algún objetivo: Desperta ferro!